Morir antes de morir
Este verano tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con mi ego. Si bien todos los días vivimos, hablamos y compartimos con nuestro ego, impresiona cuan poco lo conocemos. Probablemente ha de ser porque estamos demasiado cerca, como para enfocar la mirada y realmente verlo. De ahí que se me ocurren algunos consejos para distanciarnos, aunque sea levemente, de nuestro ego y comenzar a verlo en forma separada a Uno:
1. Hacer un modelo de relaciones
Consiste en entender cómo en el día a día hacemos nuestra “acción-reacción“, i.e., cuando sentimos agresividad de parte de alguien, nosotros cómo reaccionamos? Cuando sentimos incertidumbre, cómo nos sentimos? La idea es identificar en los diálogos diarios, estas parejas de acción y reacción y anotarlas en un cuaderno.
2. Buscar articulaciones
Yo llamo articulaciones a los puntos de inflexión que dan sentido al lenguaje y a la vida. Las articulaciones en el lenguaje escrito son la parte de una frase que le da su significado. En la vida diaria nosotros hablamos, pero no nos damos cuenta de lo que decimos. Esto es interesante porque nuestro inconsciente tiende a “delatarse” por medio de nuestro lenguaje. El ejercicio entonces es escucharse hablar,e identificar articulaciones en el lenguaje propio.
3. Romper la rutina
En realidad lo primero es observar la rutina de uno: Los lugares por donde uno camina, el lado de la vereda, la forma de llevar el cuerpo, la comida, la forma de saludar o no saludar a quienes nos encontramos. El horario que llevamos, las dependencias que tenemos, el celular, la ropa, el cuidado personal, etc. El ejercicio consiste en ver la rutina y listar las cosas que conforman nuestra rutina en un cuaderno (sin enjuiciar nada, sólo anotar todo lo que parezca rutina). Una vez que tengamos la lista, cada día escogemos una de las cosas, y la contrariamos completamente, vale decir buscar el opuesto a la rutina: caminar por el otro lado de la vereda, saludar a quienes no saludamos y no saludar a quienes siempre lo hacemos, cambiar la ropa de fea a linda o vice versa. Para cada ejercicio diario, anotar en el cuaderno las sensaciones y pensamientos que provoca.
4. Identificar ideas locas
Con frecuencia tenemos creencias personales que para cada uno parecieran ser verdades absolutas universales. Sin embargo, muchas veces estas verdades son solamente una formación más del ego. El trabajo consiste en buscar estas “falsas verdades” o ideas locas que se originan desde nuestro ego, y que creemos son verdades universales. Para ello debe cuestionarse con insistencia la veracidad de sus creencias. Puede servir de apoyo observar que NO todo el mundo, cree lo mismo que usted.
5. Conocer el Miedo, conocer el Dolor
Un ejercicio clave es poder conocer nuestros miedos y nuestros dolores, ya que son ejes principales en la formación de nuestro carácter (ego). Para ello, haga 3 listas: la primera con los miedos y dolores de su primera infancia (0-7 años), la segunda de los 8-18, y la tercera de los 18 en adelante. Indique los dolores y miedos que usted siente más le han marcado su forma de vivir la vida hoy en día.
Finalmente, si puede, comience a hilar estos trabajos para darse cuenta de que todos ayudan a descubrir su ego. Los miedos y dolores pueden ser parte del modelo de relaciones, o bien romper la rutina puede develar algunas ideas locas del comportamiento de las personas.
Quizás algun día, si conocemos suficientemente a nuestro ego, podremos dejarlo morir y liberarnos de el.







